
Sambo, como tantos perros, no tuvieron la suerte de caer en manos de un amante de los animales, sino en las de aquellos que los adquieren de cachorros como un simple peluche; pero cuando crecen o se van de vacaciones los abandonan a su suerte, y esto es lo peor que se le puede hacer a un animal que daría la vida por sus dueños.
A lo largo de su vida Sambo pasó de ser un perro abandonado en Ribadesella, a todo un mito. Realizando los ejercicios más inimaginables, se convirtió en uno de los mejores perros de exhibiciones de trabajo del país.
Esta
es su historia.
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SAMBO
1991-2002